Descripción
Si tuvieramos una maquina del tiempo, tomaríamos sin pensarlo un viaje a algún momento entre el fin del siglo 19 y principios del 20: nos dariamos una vuelta por el esplendor de la Buenos Aires de esa época, no por nada recordada como uno de los momentos más brillantes de esta ciudad que tanto amamos.
Y aunque según Mister Einsten los viajes en el tiempo son posibles (aunque solo hacia el futuro), hay maneras de ganar esta batalla. Existen lugares de la ciudad que son como cápsulas temporales, que conservan en el interior un momento específico de la historia pasada como si fuera aún presente, y nos abren sus puertas para jugar al menos por un rato, a que es posible regresar a ese tiempo pasado que fue mejor, y pegarle una mirada inspiradora que nos ayude a preguntarnos por qué somos lo que somos hoy.
Ingresar al esplendor subyugante de Las Violetas es pegar un salto a una época donde Buenos Aires era la gran promesa americana, y en la que todo estaba por hacerse con una fe en el progreso que nunca volvimos a ver. Se trata casi sin dudas de uno de los más hermosos bares notables de la ciudad que renació de sus cenizas en julio de 2001 y goza hoy de buena salud, ofreciendo su tradicional Hora del Te propia de otra época pero que nunca jamás pasará de moda para los fanáticos de la merienda bien de 2012.
El menú elegido
Elegimos el menú Maria Cala que es, como mínimo, para compartir entre tres personas. Trae una taza de té, café con leche o chocolate caliente acompañado por una suculenta bandeja que incluye porción de torta, budín, pan dulce, masas finas, sandwich triple de jamón y queso, un fosforito, un chip, sandwichs de pan negro tostado mixto, tostadas, manteca, mermeladas varias y una copa de jugo de naranja a $ 100 (ojo que sábados, domingos y feriados después de las 16 horas sale $110).
Para evitar que uno de los comensales muriera atragantado ante tanta presencia de harinas, pedimos una taza extra de café con leche que salió $ 16.
Obviamente que entre tanta variedad, el sabor de las tortas, budines y masas finas viene de acuerdo a lo que la confitería tenga en ese momento. Nos tocó un exquisito budín de limón y otro con frutas secas ambos con una capa de glacé, una torta tipo Selva Negra con cerezas al maraschino (btw.. ¿hay acaso algo más asqueroso que las cerezas al marrasquino?), un cuadrado de torta de ricota, un profiterol de crema pastelera, un pañuelito de crema pastelera adornado por una de esas cerezas infernales, media palmerita gigante y una porción de arrollado de dulce de leche cubierto de chocolate con dulce de leche y nuez. Es, lo que se dice, una orgía de hidratos de carbono y azúcar.
Ahora, seamos claros: quienes escribimos este blog hemos conocidos lugares con menúes más sabrosos. Bajo ningún concepto hemos visitado un espacio más hermoso, pleno de espectaculares vitraux, columnas, pisos de mármol y vidrios curvos. Es esta entonces un review especial, equilibrio entre la fascinación por el despliegue arquitectónico y un menú que si bien no está dentro de lo que más nos ha gustado en todos estos meses de visitar lugares, no defrauda.
¿El principal punto de mejora? El menú tiene componentes tal vez muy “de confitería” de antaño, que se nota sobre todo en las cremas con sabor demasiado artificial en las tortas y masas finas. Los sandwiches de miga son exquisitos como así también los budines. El café con leche es demasiado pequeño para acompañar semejante despliegue dulce y el jugo de naranja si bien no es natural ayuda como bajativo.
Atención eficiente y amable. Podés pedir que te envuelvan para llevar lo que no alcanzás a comer
Galería de fotos
Ideal para…
Darte el gusto de merendar -de a dos o de a muchos con un apetito voraz y si restricciones de dieta- en un lugar hermosísimo y con gran historia. El lugar es fresco y ruidoso. Promedio de edad muy alto, muchas familias y, obvio, turistas de todas partes del mundo. Pases a la hora que pases siempre hay mucha gente, y también una enorme rotación en las mesas. Hemos visto colas en la puerta algunas veces.
Data
La Confitería Las Violetas queda en Avenida Rivadavia 3899 (esquina Medrano), en Almagro (a pasitos de la estación Castro Barro de la línea A del subte).
Teléfonos: 4958-7387 o 7388. Sitio: www.lasvioletas.com (muy bien desarrollada en una de sus secciones la historia del lugar). Tiene una panadería con muchas cosas ricas para llevar. No tiene wi-fi. No tiene lugar al aire libre. Tiene una hora de estacionamiento gratis.











Me gusta mucho este sitio.
La información que brindan es muy útil, me gusta lo que hacen… Felicitaciones!!
Najary
Gracias!!! Te esperamos de vuelta siempre